Cómo salir de las deudas paso a paso (y sin volverte loco)
Tener deudas es una de las situaciones más estresantes que existen. Te quita el sueño, te pone de mal humor y te hace sentir que estás atrapado en un círculo del que no hay salida. A veces, incluso cuando hacés todo lo posible por ponerte al día, parece que nunca termina. Y cuanto más tiempo pasa, más grande se vuelve el problema.
Pero tranquilo: sí se puede salir de las deudas, aunque al principio parezca imposible. No necesitás ganar una fortuna ni ser un experto en finanzas personales. Lo que realmente necesitás es determinación, constancia y organización.
En este artículo te explico paso a paso cómo salir de las deudas de una forma práctica, sin fórmulas raras ni palabras complicadas. Vas a ver que, con paciencia y un plan claro, es posible recuperar la tranquilidad financiera.
Paso 1: Aceptar la realidad (aunque duela un poco)
El primer paso para salir del agujero es dejar de ignorar el problema.
Muchas veces preferimos no mirar cuánto debemos, porque da miedo o vergüenza. Es normal. Nadie disfruta viendo los números en rojo. Pero cuanto más tiempo evites enfrentarte a tus deudas, más difícil será resolverlas.
Así que, aunque incomode, sentate y hacé una lista completa de todo lo que debés.
Podés hacerlo en una hoja, una libreta o en el celular, lo que te resulte más cómodo. Lo importante es que pongas todo por escrito. Anotá:
- Cuánto debés en total.
- A quién o a qué institución le debés.
- Cuál es la tasa de interés de cada deuda.
- Cuánto pagás por mes.
- Cuándo vence cada pago.
Tener esta información te da claridad. Es como prender la luz en una habitación oscura: puede que no te guste lo que ves, pero al menos sabés por dónde empezar a limpiar.
💡 Consejo: Si tenés deudas con varias tarjetas o préstamos, ordenalas en una tabla o usá una app para verlas todas juntas. A veces, solo verlas organizadas ya te da una sensación de control.
Paso 2: Ordenar y priorizar tus deudas
No todas las deudas son iguales. Algunas te generan más intereses y te hunden más rápido, mientras que otras son menos urgentes. Por eso, lo siguiente es ordenarlas por prioridad.
Podés usar dos métodos muy conocidos: el método bola de nieve o el método avalancha.
❄️ Método “Bola de Nieve”
Con este método, empezás pagando la deuda más pequeña primero, mientras seguís pagando el mínimo en las demás. Cuando la más chica desaparece, usás ese dinero extra para atacar la siguiente.
Este sistema funciona muy bien porque te da motivación rápida. Ver cómo tachás una deuda de tu lista te genera energía para seguir. Es ideal si necesitás sentir progreso visible.
💣 Método “Avalancha”
En este caso, atacás primero la deuda con mayor interés, aunque sea más grande. De esa forma, a largo plazo pagás menos dinero en intereses y salís de deudas de manera más eficiente.
Es el método más inteligente desde el punto de vista financiero, aunque puede tardar más en mostrar resultados visibles.
Ambos son válidos.
Lo importante es elegir el que más se adapte a tu forma de ser. Si te cuesta mantener la motivación, empezá con la “bola de nieve”. Si sos más disciplinado y querés pagar menos intereses, elegí la “avalancha”.
Paso 3: Hacer un presupuesto que puedas cumplir
No podés salir de deudas si no sabés a dónde se va tu dinero. Por eso, el siguiente paso es crear un presupuesto mensual sencillo.
Anotá:
- Cuánto ganás cada mes (tu ingreso neto).
- Cuáles son tus gastos fijos (alquiler, luz, comida, transporte, etc.).
- Cuáles son tus gastos variables o extras (salidas, ropa, caprichos, etc.).
Después de tenerlo todo anotado, buscá los huecos: cosas que podrías reducir o eliminar por un tiempo.
Tal vez comés fuera más de la cuenta, o estás pagando por una suscripción que ni usás. Todo eso suma, y ese dinero extra puede servirte para acelerar tus pagos.
💡 Ejemplo práctico:
Si lográs ahorrar solo 100 € al mes reduciendo gastos innecesarios, eso equivale a 1.200 € en un año. Con eso podrías eliminar una deuda completa o reducir significativamente los intereses de otra.
Paso 4: Buscá maneras de ganar un poco más
Hay momentos en los que, por más que recortes gastos, el dinero simplemente no alcanza. En esos casos, necesitás aumentar tus ingresos, aunque sea temporalmente.
Algunas ideas realistas:
- Vendé cosas que no usás: ropa, libros, tecnología, muebles. Todo lo que tengas acumulado y no necesites puede convertirse en efectivo.
- Ofrecé tus habilidades: si sabés cocinar, reparar, traducir o diseñar, hay muchas plataformas donde podés ganar dinero extra.
- Hacé trabajos online o por horas: tareas administrativas, clases particulares, redacción o cuidado de mascotas.
- Crea algo propio: si tenés un talento o hobby (dibujar, tejer, cocinar), podés convertirlo en una pequeña fuente de ingresos.
No se trata de hacerte rico, sino de liberar un poco de aire en tu presupuesto para poder pagar más rápido tus deudas.

Paso 5: Hablá con los que te prestaron
Mucha gente no lo sabe, pero las deudas se pueden negociar.
Los bancos, las financieras o incluso las personas a las que les debés prefieren que les pagues algo antes que nada.
Por eso, no tengas miedo de hablar. Explicá tu situación con honestidad y pedí alternativas como:
- Reducir la tasa de interés.
- Extender el plazo de pago.
- Unificar todas las deudas en una sola (consolidación).
- Hacer un plan de pagos más accesible.
Incluso, si tenés dinero para pagar de golpe, podés negociar un descuento por cancelación anticipada.
Eso sí: no prometas lo que no podés cumplir. Es mejor decir “puedo pagar esto” y hacerlo, que comprometerte a algo irreal y volver a atrasarte.
Paso 6: Poné recordatorios o pagos automáticos
Uno de los errores más comunes al pagar deudas es olvidarse de las fechas de vencimiento. Y eso puede salir carísimo: los recargos por mora o intereses extras pueden arruinar tu planificación.
Por eso, lo mejor es automatizar lo más posible:
- Activá pagos automáticos desde tu cuenta.
- Configurá recordatorios en el calendario del móvil.
- Usá aplicaciones de finanzas que te avisen antes de cada vencimiento.
Un pequeño descuido puede costarte mucho dinero, así que mejor prevenir.
Paso 7: Celebrá cada paso que des 🎉
Salir de las deudas no pasa de un día para otro. Es un proceso que puede llevar meses o incluso años, dependiendo de cuánto debas. Pero eso no significa que tengas que esperar hasta el final para sentirte orgulloso.
Cada cuota que pagás, cada deuda que tachás, cada mes que no te atrasás, es un logro real. Celebralo.
Puede ser algo simple: darte un gusto barato, una comida especial o simplemente reconocerte lo bien que estás haciéndolo.
La motivación es clave.
Si solo te enfocás en lo que te falta, vas a sentirte frustrado. En cambio, si valorás cada avance, te vas a mantener firme hasta el final.
Paso 8: No vuelvas a caer en lo mismo
Salir de las deudas es una batalla. Pero mantenerte libre de ellas es una guerra que dura toda la vida.
Una vez que logres salir, lo más importante es no repetir los mismos errores.
Algunas estrategias que te van a ayudar:
- Usá la tarjeta de crédito con responsabilidad. No la veas como dinero extra, sino como una herramienta que solo sirve si podés pagar lo que gastás.
- Evitá pedir préstamos innecesarios. No te endeudes por impulso, ni para cosas que podrías ahorrar en unos meses.
- Creá un fondo de emergencia. Aunque sea pequeño, te salva de volver a pedir prestado cada vez que surge un imprevisto.
- Seguí haciendo tu presupuesto mensual. Es tu mapa para no perder el rumbo.
💡 Dato útil: Muchos expertos recomiendan tener un fondo de emergencia equivalente a 3 o 6 meses de tus gastos básicos. No lo lográs de un día para otro, pero podés construirlo de a poco, igual que pagaste tus deudas.
¿Cuánto se tarda en salir de deudas?
No hay una respuesta única.
Depende de cuánto debas, cuánto ganes, cuánto puedas pagar al mes y qué tan constante seas.
Hay personas que logran salir en seis meses, otras tardan tres años. Y está bien.
Lo importante no es la velocidad, sino el progreso.
Incluso si tardás varios años, siempre será mejor que seguir sin hacer nada y ver cómo la deuda crece sin control.
Imaginá esto: si hoy empezás con una deuda de 5.000 € y cada mes pagás 300 €, en poco más de 16 meses podrías terminarla. Pero si esperás un año para “empezar”, esos intereses podrían duplicarla.
Cada pago, por pequeño que sea, cuenta como una victoria.
En resumen
Salir de las deudas sí es posible, aunque parezca una montaña. No se trata de magia ni de ganar mucho dinero, sino de organizarte, ser disciplinado y mantener una actitud positiva.
Los pasos son simples:
- Aceptar la realidad y anotar todo lo que debés.
- Elegir una estrategia: bola de nieve o avalancha.
- Hacer un presupuesto y eliminar gastos innecesarios.
- Buscar ingresos extra si podés.
- Negociar con tus acreedores para mejorar tus condiciones.
- Evitar atrasos usando recordatorios o pagos automáticos.
- Celebrar tus avances, por pequeños que sean.
- Cambiar tus hábitos para no repetir el ciclo.
Recordá que no estás solo. Millones de personas han pasado por lo mismo y han logrado salir adelante. Vos también podés hacerlo, paso a paso.
Y lo mejor de todo: cuando finalmente salís de las deudas, no solo ganás libertad financiera. Ganás tranquilidad mental, confianza y control sobre tu vida.
Ese sentimiento de poder dormir tranquilo, sin preocuparte por las llamadas del banco o los correos con avisos de pago…
Eso no tiene precio.